Conceder roles epistémicos serios a los estudiantes
Wetrsch, J. (1999) La intersubjetividad y
la alteridad en el discurso educativo. En La mente en Acción (pp.
188-195) Buenos Aires, Argentina: Aique.
El discurso educativo es un importante
material de investigación en la medida en que se presupone crucial para el
entendimiento de la eficacia de algunas de las formas de enseñanza frente a
otras. Estos estudios enfocados en el aula sugieren la existencia de géneros
discursivos rígidos y estandarizados, donde los docentes son quienes tienen la
palabra la mayor parte del tiempo.
Un factor que ha resultado de gran importancia para la examinación del
discurso docente es el tipo de preguntas que formulan en el aula, las que se
clasifican en “auténticas”, que no presentan una respuesta preestablecida, es
decir, son de respuesta abierta e invitan a los estudiantes a entregar nuevos
aportes a las discusiones, y “de examen” que tienen sólo una respuesta
correcta, o sea, se trata de preguntas cerradas. En relación con estos
aspectos, es relevante mencionar los patrones secuenciales de las interacciones
entre docentes y estudiantes, donde es frecuente la secuencia IRE (iniciación
del profesor, respuesta general del estudiante y evaluación positiva o negativa
del profesor), es decir, la secuencia PAP (profesor, alumno, profesor), que
tienden a ser provocadas por preguntas “de examen”, frente a posibles
secuencias como PAA, AP y APAA planteadas por Nussbaum (1999 p. 23) en relación
con la generación de discusión en el aula, en la que preguntas de respuesta
abierta pueden ser causantes de discusiones donde se generen este tipo de
secuencias.
Para que secuencias como las últimas, anteriormente nombradas, puedan ser
factibles en la sala de clases, debe conferirse a los estudiantes “roles
epistémicos serios y significativos” (Wertsch,1999 p.196), es decir, se les
debe conceder la facultad para la construcción de los conocimientos, de manera
que no toda la autoridad del conocimiento sea entregada al profesor. Una
práctica que se encuentra en estrecha relación con este pensamiento es la
llamada ‘enseñanza recíproca’, donde “tanto los alumnos como los docentes
adoptan el papel de guías de los otros miembros del grupo” (Wertsch,1999
p.197), de modo que las discusiones se tornen hacia estrategias usadas por
expertos, en que el objetivo fundamental es que los estudiantes tengan papeles
activos a través del planteamiento de preguntas entre pares sobre los textos.
En este sentido resulta esencial el andamiaje del profesor, donde guíe a
los estudiantes, por medio de la aplicación de estrategias, desde su zona de
desarrollo actual, donde necesitan mucha ayuda de parte del profesor, hacia una
zona de desarrollo próximo, en la que puedan desenvolverse con mayor autonomía
y precisión en las tareas solicitadas.
Así, lo importante no son los tipos de preguntas, sino que éstas sean
formuladas por los estudiantes, de manera adecuada y con un reconocimiento y
evaluación de las respuestas adecuadas, esto, con la finalidad de tener una
visión más acabada de la multiplicidad y simultaneidad de perspectivas que no
son visibles cuando se usa solamente la secuencia IRE y los estudiantes sólo
responden a preguntas de otros. De esta forma, sí se les otorga a los
estudiantes, cierto poder y autoridad como hablantes.
Tenemos el deber como docentes de ceder poder y autoridad con la finalidad
de generar instancias como la mencionada, donde los estudiantes puedan formular
sus propias preguntas sobre los textos para que puedan discutir entre pares, en
fin, para que logren generar una mayor autonomía educativa y sean capaces de
construir conocimientos en conjunto y donde el profesor o profesora sea una
guía para los alumnos y las alumnas. Es necesario que esto suceda, ya que las
interacciones cooperativas entre estudiantes han generado bastante interés
teórico y práctico por la efectividad en cuanto a sus efectos en el aprendizaje
de los estudiantes, demostrados en varias investigaciones recientes (Colomina y
Onrubia, 2001 p.415).
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