Discusión productiva como práctica generativa



Meneses, A., Müller, A., Hugo, E. y García, A. (2016). Discusión productiva para la producción de textos: habilidades y conocimientos específicos en la formación inicial de profesores. Estudios pedagógicos, XLII (4), 87-106.

Es necesario para un docente haber aprendido, a lo largo de su estancia en la universidad, las prácticas esenciales para generar aprendizaje en sus futuros estudiantes, por eso es que se ha vuelto relevante el uso de prácticas generativas en la enseñanza pedagógica universitaria. Se precisan profesionales capacitados en prácticas específicas, que corresponden a “un núcleo de acciones esenciales que caracterizan el quehacer de un profesor que fomenta oportunidades de aprendizaje en el aula” (Meneses, Müller et al, 2016 p.88), con el fin de que puedan enseñar en aulas diversas y en contextos diversos.




Existe una práctica generativa fundamental, que es la de guiar discusiones productivas en el aula, donde se logre fomentar el aprendizaje por medio del diálogo entre estudiantes con la finalidad de “promover la resolución de problemas complejos y el desarrollo de habilidades cognitivas superiores” (Meneses, Müller et al, 2016 p.88) permitiendo una extensión del razonamiento de los alumnos.

Investigaciones recientes han informado sobre los patrones instruccionales aplicados en el aula, en los que los estudiantes tienen una participación muy restringida por el hecho de que se ven sometidos, generalmente, sólo a preguntas de bajo desafío cognitivo. Es por este motivo que parece relevante la discusión productiva como una actividad que promueva la participación de los estudiantes y apoye a su vez, la comprensión lectora de los mismos (Meneses, Müller et al, 2016 p.88).

Según el texto, se pueden abordar dos aproximaciones sobre el aprendizaje de la comprensión lectora, por una parte, se encuentra la enseñanza explícita de las estrategias para una comprensión satisfactoria de los textos, donde los estudiantes puedan transferirlas a diversas situaciones y contextos de lectura; estas estrategias se enfocan en el antes, durante y el después de la lectura. Y por otra, una enseñanza de tipo dialógica centrada en la construcción conjunta de significados y representaciones de los textos, a partir de contribuciones e ideas compartidas entre los estudiantes.

Es importante entonces, en el eje de la oralidad, tener en cuenta como profesores la necesidad de generar diálogos y discusiones donde los estudiantes puedan expresar sus ideas, argumentos, preguntas y respuestas, y donde el profesor tenga un rol de guía dentro de la dinámica educativa, ya que la activa participación verbal de los estudiantes puede hacer más significativa y sustancial su proceso de aprendizaje y de comprensión lectora, específicamente. En este sentido, se deben abordar con pulcritud las nociones que debe tener en cuenta el docente a la hora de aplicar este mecanismo tan provechoso para el estudiantado, nociones que son abordadas en lo que sigue del texto.
Los autores proponen una medición de los conocimientos y las habilidades que deben poseer los profesores para guiar una discusión productiva para la comprensión de textos, a partir de tres dimensiones fundamentales:

En primer término, los educadores deben ser capaces de analizar textos y mostrar una comprensión acabada de los mismos, ya que sin esta facultad no lograrán guiar de manera efectiva la actividad de discusión. Asimismo, los profesores deben reconocer las características del texto a leer, identificando anticipadamente tanto las oportunidades como los obstáculos o dificultades de este para andamiar adecuadamente la comprensión de los estudiantes.

En segundo término, el docente debe ser capaz de conectar el foco de las discusiones con las ideas claves del texto, conduciendo en todo momento la atención de los estudiantes para que logren reconstruir representaciones coherentes de sus lecturas. En este proceso, el profesor debe promover y facilitar la participación verbal de los alumnos, cediendo parte del discurso del aula; este aspecto será logrado una vez que los docentes dispongan de estrategias y recursos verbales que le permitan extender los discursos de sus alumnos, intencionando e incentivando la extensión de las ideas e intervenciones. Al respecto, el texto muestra una serie de estrategias verbales tales como parafrasear las respuestas de los estudiantes, pedir que los estudiantes repitan lo dicho por sus pares, hacerlos razonar sobre sus posturas y argumentos, incentivar que los demás estudiantes participen en la discusión añadiendo puntos de vista, esperar que los alumnos tomen su tiempo para ordenar ideas y así logren expresarlas de mejor manera, sostener el razonamiento pidiendo a los estudiantes que desarrollen sus ideas con profundidad y desafiar los razonamientos, preguntando por diferentes posturas de sus compañeros. Es relevante aquí la manera manifiesta, clara y simple de llevar a cabo las estrategias, ya que es de los pocos textos que no se centran sólo en el “qué hacer” como profesor, sino en el “cómo hacerlo” explícitamente.

En tercer término, el docente debe tener la capacidad de detectar evidencias sobre el nivel de comprensión de sus estudiantes y de las conexiones que ellos establecen con sus conocimientos previos, ya que la comprensión de lectura es un proceso mental que debe ser monitoreado para captar de mejor manera los modos en que los estudiantes extraen e interpretan la información del texto, así, las intervenciones verbales de los alumnos son una muestra de cómo los estudiantes están integrando las partes relevantes de los textos y cómo relacionan eso con sus conocimientos previos.
Por último y, en cuarto término, los profesores deben tener la habilidad de observación en cuanto supone atender selectivamente de a aspectos relevantes de una situación determinada de enseñanza y aprendizaje, de manera que logren conectar lo observado con el conocimiento para describir, interpretar y evaluar lo observado.

Se enfatiza en este artículo la necesidad de fomentar, en la formación docente, las prácticas generativas profesionales aludiendo de manera especial a la discusión productiva, donde los alumnos expongan sus puntos de vista y se fomente en este sentido la comprensión lectora por medio de la colaboración entre pares. Me parece fundamental este aspecto, ya que se deben tener en cuenta factores claros a la hora de enfrentar el mundo laboral y hacerlo de manera óptima logrando los aprendizajes de los estudiantes, que es el fin de la labor docente. Creo que el artículo antes repasado, contiene recursos a los que acudir para realizar esta práctica generativa, presentando “los qué” y también “los cómo”.



Comentarios

  1. La referencia bibliográfica ya está al principio, no tienen porque repetirla abajo.Bien lograda la ficha, muy buena síntesis en general de todas sus fichas

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