Incorporación de TIC en el aula


García Vidal, P & Martí, A. (2017). Tic y escritura académica en el trabajo por proyectos. Textos. Didáctica de la Lengua y la Literatura, 76, pps- 38-42.

El propósito de este artículo es informarnos sobre el impacto del uso de plataformas y aplicaciones en línea en instancias académicas, tales como la escritura.
En palabras de los autores, se presenta “una selección de recursos TIC, con el objetivo de contribuir a mejorar la escritura académica de modo que el aprendizaje lingüístico resulte más eficaz y motivador para el alumnado” (García Vidal & Martí, 2007, p. 38), partiendo de la base de que la escritura académica es algo difícil, un trabajo de largo aliento.


Las dificultades del alumnado para producir e interpretar textos académicos vienen  a destacar que las prácticas discursivas deben ser contextualizadas, es decir, es necesario establecer una situación comunicativa clara antes de la producción de un texto escrito. Entonces, según el artículo, con la ayuda de las herramientas tecnológicas de hoy insertadas en las prácticas cotidianas del aula “se trata de favorecer el aprendizaje de las “literacidades” académicas, es decir, la participación de los alumnos en culturas escritas”(p.38) acordes a la contemporaneidad, e incluso con prácticas que desafían el estatus académico como por ejemplo hacer uso de las redes sociales tales como Facebook, Twitter, etc, para que los alumnos desarrollen y mejoren su escritura teniendo un destinatario real; sabiendo que lo que escriban va a ser leído por alguien y no solo por el docente de la cátedra.
Así los autores postulan que:

la inclusión de las TIC permite considerar las formas lingüísticas desde una perspectiva más funcional, ya que supone plantear el uso de la lengua en determinadas situaciones de comunicación y con unos géneros discursivos concretos que requieren la interacción entre los alumnos, para coordinarse y decidir los recursos que utilizarán, y tener en cuenta a los receptores del trabajo; ya que se trata de proyectos que presuponen una difusión en red mediante las TIC (p.39).

No obstante, los autores dejan en claro los alcances que se le pueden hacer a esta propuesta, en forma de inconvenientes. Hay un déficit en la formación de TIC, generalmente, formación no asumida por las instituciones educativas. Lo que saben los alumnos es gracias a su autoaprendizaje y a privilegios como: tener un computador, acceso a internet, y estar rodeado de un entorno que permite (e incluso insta) el uso de las plataformas digitales.

Considerando esto vemos todos los “peros” que se le pueden hacer a la propuesta. Primero pensemos en estudiantes de media, porque el artículo se basa en una investigación hecha a estudiantes de postgrado (es decir un nicho de un nicho, personas de un gran capital cultural). Consideremos, también que estos estudiantes de posgrados pudieron solventar su escasa formación en TICs a través del autoaprendizaje. ¿Es justo pedirle lo mismo a nuestros estudiantes?

El autoaprendizaje de TICs, sin haber formación previa, se genera en un reducido grupo de personas, por ejemplos, nosotras, estudiantes de universidad, sin embargo, es muy injusto pedirle a todos nuestros estudiantes que dominen estas plataformas si no los educamos en sus usos didácticos y facilitadores de trabajos académicos.

Se nos presenta así otro campo donde podemos desde donde podemos desplegar nuestra labor de docentes: formar a nuestros estudiantes en el uso de TICs. Así podemos solventar el otro inconveniente que el artículo destaca: que el déficit no responde solo a la escasa formación en el uso de herramientas digitales, sino más bien al desconocimiento del fin didáctico que las TIC pueden tener en la formación.

Nuestra labor apunta en una dirección, en el sentido de la implementación de las TICs dentro del aula, aplicar su uso en instancias formativas potenciando el autoaprendizaje, tomando en cuenta que la aplicación de estas nuevas herramientas tecnológicas en el aula nos puede favorecer en dos sentidos:

→ Primero, la incorporación de nuevos géneros que han surgido con la introducción de las TIC en nuestro contexto socio comunicativo y que implican unas nuevas formas de escritura y una inmediatez en la difusión de textos, con esto el texto se refiere a la aparición en redes sociales como escribir un tweet, un post en Facebook o incluso colgar una foto en Instagram.
→ Segundo, favorecen el trabajo colaborativo, la coordinación y la facilidad para compartir. Nosotras mismas, en nuestra experiencia como estudiantes, hacemos mucho uso de los documentos compartidos. Nosotras aprendimos solas, pero no por ello nuestros estudiantes lo harán. Solo podemos imaginar los beneficios que podría tener la enseñanza de estas herramientas en trabajos colaborativos (sean de escritura, de investigación, etc.) en el contexto escuela.


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